lunes, 12 de noviembre de 2018

EL REGRESO DEL TURISMO NACIONAL

La suba del dólar provoca un desequilibrio en los presupuestos familiares porque se traslada a los precios que aumentan sin control alcanzando índices inflacionarios destructivos para el poder de compra. Pero el incremento de la divisa estadounidense, de casi el 200 % a hoy, ya que el 2 de enero estaba a $ 18,76 y el viernes cerró a $ 36,38, -aunque hubo días en donde superó la barrera de los $ 40-, fuerza un cambio en la elección de destinos turísticos que provocará reactivar la economía interna de ese rubro, lo que, obviamente, impactará en la generalidad económica. El año pasado, con un dólar bajo, hubo un boom del turismo al exterior, y con ese éxodo masivo se fueron muchas divisas. Los datos mostraban que el año pasado ese desequilibrio representó unos 2.369 millones de dólares. Esto comenzó a cambiar este año a partir de la mega devaluación. Bajó mucho el porcentual de Argentinos que viajaron al exterior en relación al año pasado, y los que lo hicieron consumieron menos que lo comprado en 2017. Paralelamente creció la demanda por destinos turísticos internos; algo verificado en los fines de semana largo. Todo esto abriga la esperanza de que en el verano se tenga una temporada con mucho consumo interno. Eso en la potencialidad de desplazamientos; después habrá que ver el consumo pér cápita. Y en un análisis posterior se determinará como se comportó la oferta turística: si estuvo a la altura de las circunstancias prestacionales con respecto al cambio de tendencia turística y no incurrió en abusos en cuanto a los precios. Para los destinos nacionales, sobre todo en la costa, las próximas vacaciones se presentan muy bien en cuanto a los turistas Argentinos. Lo que todavía es deficitario es la captación del turismo receptivo. El crecimiento que se observa de los extranjeros que llegan al país se basa fundamentalmente en las ventajas cambiarias, no por el interés en destinos específicos. Si hay un país en el mundo que puede ofrecer todos los climas y paisajes muy variados es Argentina. Deberá mejorar mucho la promoción de nuestras bondades turísticas para lograr que más extranjeros lleguen y se multiplique el ingreso de divisas, algo que le hará muy bien a la economía general del país. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furnè.

martes, 16 de octubre de 2018

HACIA EL DEJA VU ?

Esta semana el INDEC dará a conocer el índice inflacionario de septiembre, cifra que los consultores estiman en un 6 %. Será el mes del año con más inflación, superando el récord de agosto que alcanzó 3,9 %, según la medición del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. La inflación real acumulada este año podría llegar al 50 %; una enormidad que superó cualquier previsión, desde la extremadamente optimista del Banco Central de Sturzenegger con una proyección del 12 %, -que le siguió la casi inmediata corrección de Dujovne que la llevó al 15 %-, hasta los pronósticos más agoreros que situaban el incremento del costo de vida para este año en un 25 %. Con una inflación del 50 % y paritarias que en los mejores casos cerraron con aumentos del 25 %, hoy nos enfrentamos a un panorama que muestra la pérdida de un cuarto del poder adquisitivo de un asalariado en solo un año. El derrumbe de la economía por la abrupta caída del consumo es por esto. Un achique de liquidez excepcional que se suma al 15 % que se acumuló en 2016 y 2017. Para intentar reactivar la economía hay que recomponer salarios. Pero como se hace en momentos en que las ventas caen ? La única salida rápida es bajar la presión impositiva en quienes dan empleo, y que esa diferencia se vuelque a los sueldos. El gobierno es quien debe hacer eso. Sabe que puerta abrir para redistribuir intentando frenar la recesión. Lo que ahora está en discusión es que si la llave para abrir esa y otras puertas que lleven a soluciones a favor de la población todavía la tiene el gobierno o ya forma parte del llavero internacional del Fondo Monetario. Si es esto último, la puerta de la disminución impositiva para quienes producen y generan trabajo no se abrirá, y, además se cerrarán otras. La inflación es un problema para la gente y las administraciones provinciales y municipales. No tanto para el gobierno nacional que es el que recauda el IVA, y, si bien baja el consumo cuantitativo de productos el gasto por valor no desciende tanto y así se mantienen elevados índices recaudatorios sustentados por el impuesto al valor agregado. Otra medida de urgencia social sería bajar o eliminar el IVA a los alimentos básicos; pero eso, con el FMI bajando línea, no ocurrirá. En Argentina la suba de los precios es multicausal, aunque el precio del dólar es determinante porque dispara las devaluaciones. Pero también es un factor multiplicador de precios la suba de los combustibles, repetitiva desde que el gobierno desreguló el mercado hace un año. Acá aparece algo que demuestra que el gobierno enfrenta un encierro en un laberinto que en gran medida construyó quedándose en el medio mientras lo hacía. Es urgente y necesario recomponer los haberes y reactivar así el consumo. Si no se logra, 2019 tendrá muchos puntos de contacto con sufrimientos no tan lejanos. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furné.

lunes, 8 de octubre de 2018

LA INJUSTA JUSTICIA DE LOS PODEROSOS

"No tiene sentido decir que los hombres son iguales ante la ley, cuando es la ley mantenedora de su desigualdad.". La frase de Ramiro de Maetzu se aplica perfectamente al fallo de la Cámara de Casación por el cual se absuelve al ex presidente Carlos Menem, quien en 2017 fue condenado a siete años de prisión por el delito de contrabando agravado de armas durante su gestión. Pero su defensa apeló el fallo ante la Corte Suprema entendiendo que no se había cumplido con el "doble conforme", que es una garantía que tiene el imputado para que en caso de ser condenado su fallo sea revisado por una instancia superior. La Corte dio lugar a esa solicitud, y tras dejar sin efecto la sentencia contra Menem volvió la causa a Casación, que ahora decidió exonerar al ex presidente Menem, interpretando que se superó el "plazo razonable" para llegar a una condena firme. La denuncia contra Menem data de 1995. Se tardó 22 años en aplicarle una condena, la que nunca se cumplirá porque hay laberintos judiciales que determinan que un poderoso, en este caso un ex presidente de la Nación, no vaya preso. Vinculado a este caso está la explosión del 3 de noviembre de 1995 en la Fábrica Militar de Río Tercero, que causó 7 muertos, 300 heridos y la destrucción de parte de la localidad. Siempre se dijo que la volaron para ocultar el faltante de las armas contrabandeadas. La Justicia de Córdoba determinó que fue una explosión intencional y en diciembre de 2014 condenó a cuatro militares por "estrago doloso", aplicando penas de entre 13 y 10 años de prisión. La investigación judicial nunca pasó del ámbito de la fábrica de armamentos. Hacía arriba, donde residía el poder, reinó la impunidad. Carlos Menem disfruta de la inmunidad de los fueros parlamentarios ya que es senador nacional. Comparte el mismo ámbito legislativo que la ex presidente de la Nación, Cristina Fernández viuda de Kirchner, sobre quien pesan varias investigaciones judiciales, algunas mas avanzadas que otras. Con respecto a Cristina hubo una declaración de un funcionario del gobierno que llamó la atención. El Ministro de Justicia, Germán Garavano, se manifestó en contra de que la Justicia pida el desafuero de la hoy senadora para aplicarle la prisión preventiva. Las palabras de Garavano, -que por su cargo pueden entenderse como una sugerencia directa al juez que juzga a la ex presidente-, fueron poco felices desde todo punto de vista. Dijo: "No es bueno para el país el desafuero y prisión preventiva de Cristina". Lo que no es bueno para el país es que a quien la Justicia le pruebe haber cometido delitos, se llame Menem, Fernández viuda de Kirchner o Macri, evada la condena judicial. Los dichos de Garavano hicieron montar en cólera a Elisa Carrió, socia electoral de Cambiemos. Y en esta Lilita tiene razón: no puede haber en el gobierno un doble discurso sobre la corrupción estatal. Si hace poco más de dos meses, cuando estalló la causa de los cuadernos, el presidente Macri afirmó: "no debe haber impunidad para nadie", en alusión a que su primo estaba involucrado, como puede ser que ahora, el Ministro de Justicia de Macri se pronuncie en contra de acciones judiciales en el marco de causas de corrupción ? El apoyo del presidente a su funcionario ante los palos de Carrió muestran el por qué de lo dicho por Garavano: "al gobierno le conviene que Cristina siga libre y sea candidata el año que viene". Privilegiar una conveniencia electoral por el principio de convivencia social igualitaria basado en una justicia independiente e imparcial, es uno de los peores mensajes que puede dar quien representa al Pueblo. Aunque esa palabra figure en la denominación de nuestro país, sin iguales ante la Ley nunca llegaremos a ser de verdad una República. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furné.

lunes, 1 de octubre de 2018

EL CERO COMO META INALCANZABLE

Los datos sobre pobreza que dio a conocer el INDEC muestran que la crisis social de Argentina se agrava: 27,3 % de pobreza y 4,9 % de indigencia totalizan un 32,2 % de personas con las necesidades básicas insatisfechas. El organismo oficial estadístico muestra credibilidad, porque sus números son coincidentes con los de la Universidad Católica Argentina que al 30 de junio situaba al conjunto de pobres e indigentes en el 33 %. Claro que para ambos casos falta algo importante y que surgirá en la próxima actualización de los índices de la problemática: es la megadevaluación del mes pasado, la que, seguramente, habrá agravado en algunos puntos más la caótica situación social de millones de connacionales. En comparación interanual al cierre del primer semestre, en un año la pobreza e indigencia aumentó un 6,5 %; y podría llegar a un 10 % por el efecto del último gran aumento del dólar que actúa como otro factor multiplicador de la suba de inflación. Que uno de cada tres Argentinos tenga sus necesidades básicas insatisfechas en un territorio que produce alimentos para diez veces su población es vergonzoso. La principal culpa es de política-institucional, y está estratificada en el actual gobierno y en todos los anteriores. Nadie resolvió este problema; todos lo agravaron con políticas que aumentaron el número de pobres o lo ocultaron en asistencialismos masivos. El gobierno de Macri prometió pobreza cero y eso es imposible. Se puede entender como gancho de campaña, pero no se lo puede seguir usando cuando se gobierna aplicándose medidas que generan más pobreza. En su entorno, alguien debería aconsejar al presidente a no afirmar "nuestra meta seguirá siendo reducir la pobreza", media hora después que el INDEC informó que cada vez hay más pobres. Pero más allá de los errores en la estrategia de comunicación oficial, lo que más preocupa es que se hace a partir de ahora para no agravar la pobreza y la indigencia e ir resolviendo los problemas existenciales al tercio de la población que la padece. El pueblo sufre la coyuntura, también creada por la dirigencia gobernante, -la actual y la anterior-, pero la solución que se busca a eso es mejorar los datos macro económicos, y para eso la única receta que aparece es el ajuste estatal centrado en masivos despidos. Cómo siempre, la política sigue estando ausente del ajuste: ellos generan las crisis y después hacen que las pague la población: la historia que se repite siempre en la Argentina circular. Es urgente y necesario un acuerdo general para soportar socialmente lo que se vendrá en 2019. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furné.

lunes, 24 de septiembre de 2018

LA CAMPAÑA ES LA CRISIS

Una de las características de Argentina es que su clase política siempre está en campaña. Sean gobierno u oposición, ni bien termina una elección ya se piensa en la siguiente cuando aún no asumieron los electos en el comicio reciente. Sin ninguna duda, lo que más producen los políticos argentinos es proselitismo. Cuando hay crisis económica, -algo demasiado frecuente en nuestro país-, esa situación crítica pasa a ser lo excluyente en la campaña. Eso muestra la improvisación del gobernante y una oposición demagoga, pero también que carecemos de un proyecto de construcción de Nación. No hay mediano y mucho menos largo plazo; siempre está la urgencia del ahora. Lo único que se hace es bachear siempre sobre los mismos pozos para taparlos por un tiempo; hasta que la capa de bacheo se sale para repetir el ciclo sin resolver el problema de fondo jamás. La dirigencia se aboca a buscar frenar las consecuencias de la coyuntura, creada por la incompetencia o corrupción, o ambas, de ella misma. Lo peor del caso es que la mayor parte de la población acepta esta sinrazón de vivir siempre en un círculo donde todo vuelve a ocurrir cada cierto tiempo. No parece ser diferente esta crisis a las múltiples anteriores, algunas más destructivas que otras. El Presupuesto 2019, con la impronta del ajuste del FMI, es clave para saber el grado de sufrimiento general que tendrá el año próximo, donde se votará para renovar los tres ejecutivos: la presidencia, la gobernación y la intendencia. Las tijeras comenzaron con la eliminación del fondo de la soja: el dinero que el estado nacional giraba a las provincias y municipios para realizar obras. El reclamo de la oposición logró que la administración Macri compensara por la eliminación de ese fondo. Pero eso es solo para completar las obras este año. Para el caso, la Municipalidad de Tres Arroyos será compensada con $ 3.000.000 por los $ 10.000.000 que debía recibir este año por el fondo sojero. El resto para terminar esas mejoras que se definieron realizar por la certeza de su financiamiento por parte de la Nación, quedará a cargo de las comunas. Siempre tiene incidencia, pero el presupuesto 2019 del gobierno nacional es el que más afectará al de la provincia de Buenos Aires, y, por carácter transitivo, al de las municipalidades. El tema clave para los 135 municipios bonaerenses es el de la coparticipación. El dato sobre cuanto enviará la Provincia a las comunas siempre llegó tarde, y es probable que se retrase aún más ahora. El aumento interanual de los fondos provinciales debería tener un incremento mayor al promedio que se viene dando año tras año para compensar la diferencia negativa entre la inflación proyectada y la real de 2018. El problema es que lo logrado por el reclamo del Fondo del Conurbano: unos 35 mil millones de pesos es lo mismo que la gestión Vidal deberá absorber por la transferencia de gastos de Nación a la Provincia en el marco del ajuste general. Una especie de asiento contable que tendrá impacto en el líquido disponible para girar a las intendencias. Las municipalidades son el estado más presente en la vida de las comunidades; y por eso, no solo sus representantes políticos, sino todas las fuerzas vivas de esos distritos deberían hacer oír fuerte su voz ya para evitar que se desfinancie a los Municipios. Hasta la próxima. MArcelo N. Mouhapé Furné.

lunes, 17 de septiembre de 2018

MAREA INFLACIONARIA

El Indec dio a conocer la inflación de agosto: 3,9 %, que fue la más alta del año. En lo que va de 2018 el costo de vida se incrementó un 25 %. Y lo más preocupante está por venir porque las estimaciones de inflación hablan de un aumento del 22 o 23 % para el último cuatrimestre. Si termina siendo así, el costo de vida este año habrá aumentado un 47 o 48 %. Este número preocupante pasa a ser motivo de enojo cuando se repasa lo que ocurría hace un año, cuando la gestión Macri daba a conocer los números del presupuesto 2018. Basado en la meta del Banco Central, -por entonces a cargo de Sturzenegger-, el gobierno elevó un poco ese increíble pronóstico del 12 % de estimación inflacionaria a un 15, 7 %; igualmente insuficiente. Para este año la Nación pronosticó el dólar a un valor $ 19,30. El viernes cerró a $ 40,51. El país debe funcionar en base a un presupuesto cuya estimación de inflación se equivocó en un 200 % y en una proyección de relación cambiaria atrasada un 110 % a la realidad de ahora; en horas puede ser más. El grosero error en estas dos proyecciones hizo que otros dos datos clave del presupuesto 2018 tampoco se cumplieran: un crecimiento general del 3,5 % y una expansión del consumo del 3,3 %. El presupuesto es la herramienta fundamental para el funcionamiento de un estado, ya sea nacional, provincial o municipal. Pero si la pifian en el nacional, las provincias y, sobre todos los municipios, sufrirán mucho más que el gobierno central, porque para afrontar desequilibrios las administraciones provinciales están impedidas de imprimir moneda, y las municipalidades no pueden hacer eso y tampoco tomar deuda para gastos corrientes. En lo general la marea inflacionaria acentuada por una economía dolarizada muestra que el consumo se derrumbó y el crecimiento esperado pasó a ser una utopía. Que dice el presupuesto nacional de 2019 ? Al crecimiento lo sitúan en un realista pero preocupante 0,5 % negativo del PBI. El dólar a $ 40,10; y para la inflación de 2019 se proyecta un 23 %. La lógica indica que debe ser menor a la de este año, pero que sea la mitad parecería ser otra estimación utópica. Un dato preocupante del presupuesto nacional 2019 es el que prevé una caída del 3,7 % en el consumo público. Eso es esperable teniendo en cuenta que este año la mejor paritaria, que llegó al 28 % de suba salarial, perderá casi un 20 % de poder adquisitivo en relación a la inflación real acumulada; y ni hablar de los que obtuvieron aumentos del 25 % o menos. Pero el dato de caída de consumo cercano al 4 % muestra que el gobierno no prevé hacer nada para recomponer la capacidad de compra de la gente, y, por ende, más fuentes de trabajo se verán en peligro. Ningún país es viable sin un consumo interno sostenido. Las instituciones de la comunidad que representan a las partes afectadas por la cada vez más negativa relación de precios y salarios, deberían reclamar ya a los representantes políticos para que estos a su vez exijan al gobierno de la Nación que en el presupuesto 2019 se incluyan programas para recomponer el poder de compra de la población y a sostener el empleo. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furné.

domingo, 9 de septiembre de 2018

PUNTO DE INFLEXION

Después que el dólar oficial rozó los $40, (el paralelo disponible superó en un 10 % eso), el billete verde empezó a bajar. Lo hizo durante los últimos tres días de la semana pasada hasta cerrar por debajo de los $38. El dato importante es que el viernes no hubo necesidad de que el Banco Central interviniera para que el dólar siguiera bajando. Reitero que quienes demandan dólares no es la mayor parte de la población. A los no responsables de las corridas cambiarias se los identifica fácilmente: Son el 33 % de pobres e indigentes que apenas sobrevive, y la clase media que completa el mes gracias a compras financiadas con tarjetas de crédito. Los que desestabilizan cambiariamente al gobierno de Macri son los de su propia clase socio económica. Ahora, volviendo al tema del inicio, el del freno de la suba y descenso del dólar, que pasó de diferente a mediados de la semana pasada para que el accionar de los especuladores se frenara ? Lo distinto fue que el gobierno nacional pidió al Tesoro de los Estados Unidos que, cómo accionista del FMI, intercediera para que el organismo anticipe enviar fondos del préstamo de 50 mil millones de dólares. Hasta ahí lo macro económico. Lo importante de fronteras para adentro es como impacta lo macro en lo micro económico, es decir, en la economía diaria de la población. El consumo debe reactivarse. Se intenta hacerlo con medidas generales como la de ampliar Precios Cuidados, y con herramientas más jurisdiccionales como la devolución del 50 % en compras de hasta $3 mil por mes del Banco Provincia. Eso está bien, pero de poco servirá si no se aplican controles para evitar la dolarización total de los precios, o limitantes en sectores hoy fuera de control, como el de los combustibles, que a partir de la desregulación aumentan cada 15 días provocando la suba de todo por encarecerse el transporte. Eso en lo inmediato. Y en el muy corto plazo deben agregarse medidas para recuperar el 25 % de poder adquisitivo perdido por las devaluaciones, sobre todo en la de este año. La restitución de las retenciones al campo es una medida que el gobierno no quería implementar pero que las circunstancias lo obligaron. Con respecto a esto hay que decir dos cosas: una aclaratoria, tras 33 meses de gestión, la difícil coyuntura de hoy es responsabilidad exclusiva del gobierno actual; y la otra de sentido común: debe haber diferenciación en el cobro de retenciones, porque igual porcentaje impositivo no causa el mismo impacto en un gran productor sojero de zona núcleo que en un mediano o pequeño chacarero de áreas menos favorables. Hay otras medidas que están bien. Volver a cobrarles retenciones a las mineras es una de ellas. También acá cabe la diferenciación entre extracciones locales que por su pequeña escala son nacionales, de las que hacen las mineras extranjeras, a las que no se debería haberles sacado nunca las retenciones, sino que se las tendría que haber aumentado porque son empresas de afuera que se llevan recursos no renovables de gran poder económico y causan un enorme impacto ambiental con el método extractivo usado. Recomponer salarios, reactivar el consumo interno y aplicar racionalidad en el ajuste que el FMI exige para el Presupuesto de 2019 son cuestiones centrales que la política institucional nacional debería definir en no más de un mes, tras el punto de inflexión de la mega devaluación de días pasados que puso a lo social en alerta naranja, el anterior al rojo irruptivo. Hasta la próxima. Marcelo N. Mouhapé Furné.