sábado 6 de septiembre de 2008

APRILE AL RESCATE

En un mar con calma chicha, todos los barcos flotan. Solo en las tempestades se demuestra la flotabilidad de una embarcación.
Por primera vez la administración municipal de Carlos Sánchez sufre una crisis económica. Y sus respuestas ante ella muestran que está más cerca de irse a pique que de mantenerse a flote.
El pedido de aumento del sindicato de trabajadores municipales para atenuar la suba del costo de vida, puso en evidencia que los números de la municipalidad, -a los que ni siquiera los concejales pueden acceder-, no eran tan solventes como el Departamento Ejecutivo aseguraba.
Las comparaciones son odiosas, pero son las más demostrativas.
Veamos que pasa en una municipalidad cercana, Benito Juárez, gobernada por un radical que destronó a un bastión kirchnerista.
El Intendente Gamaleri acaba de otorgar un aumento promedio del 21 % y con picos del 27 % a los empleados municipales, a los que consideró "el principal capital de gestión que tiene para gobernar".
Ese aumento implica que los municipales juarenses llevaran su básico de 775 a 980 pesos. Ahora, el básico de los trabajadores comunales de Benito Juárez es un 15 % más que el de sus pares tresarroyenses de categoría uno, que es de $ 856.
Pero Gamaleri dijo a Radio 3 otras dos cosas fundamentales.
Afirmó que el aumento a sus municipales se hizo en un año donde no subieron las tasas.
Y confirmó nuestro dato en el sentido de que la coparticipación provincial no solo que se gira en tiempo y forma, sino que tiene un aumento muy importante, de un 33%, lo que supondrá que la Municipalidad de Tres Arroyos reciba este año unos $ 8.000.000 más de lo estimado a ingresar por ese concepto.
El ejemplo de Benito Juárez muestra que con una administración ordenada, y sin tirar manteca al techo, se puede aumentar lo que corresponde a los empleados, aún sin subir las tasas.
Ahora comparemos las dos gestiones municipales del MV.
El Ingeniero Carlos Hugo Aprile gobernó ocho años y le tocó sufrir una de las peores crisis económicas del país.
Con la devaluación padeció un aumento del 400% en los insumos. Con la recesión la cobrabilidad de las tasas decayó sustancialmente. Con la crisis general también disminuyeron mucho los ingresos coparticipables y aumentó bastante el gasto social.
Pese a todo esto, Aprile no aumentó las tasas (tampoco los sueldos, justo es remarcarlo), mantuvo los servicios, pagó a los proveedores religiosamente, y le entregó a su sucesor un municipio con un superávit de dos millones de pesos.Carlos Sánchez usufructuó un aumento en la recaudación por el efecto derrame del crecimiento del país y por el mismo motivo bajó el gasto social, subió la tasa de urbanos un 100% (con picos de hasta un 700% para los PHs), incrementó dos veces la tasa de servicios sanitarios (un 30% a fines de 2.005 y otro 30% en diciembre pasado), aumentó un 42 % la tasa a la hectárea, subió un 300% de promedio los servicios en el cementerio, aplicó una sobretasa en la boleta de urbanos destinada al funcionamiento del CRESTA y la aumentó un 50%, cobró obras hechas por Aprile (fundamentalmente la repavimentación de las avenidas), y aplicó el cobro de publicidad interna en los comercios.
A este abundante menú de recaudación se agrega una constante suba de la coparticipación e ingresos provinciales que no tuvo la gestión de Aprile, ya que se descentralizaron para que sean cobrados por los municipios durante los últimos años.
Cómo dato negativo, debemos citar que la actual gestión comunal tiene que afrontar una importante suba de los insumos por efecto inflacionario.
En síntesis, Aprile tuvo que afrontar una coyuntura económica con cuatro factores adversos, mientras que Sánchez padece solo uno.
Aprile tuvo dos herramientas favorables: la ley de disponibilidad que le permitió reducir el plantel de empleados, y la jubilación anticipada que le sirvió para reducir el costo salarial, mientras que Sánchez tuvo y tiene nueve elementos favorables a su administración.
Sin embargo, hoy el dinero en la Municipalidad no es suficiente.
Y no alcanza porque el Intendente cometió dos errores cuyos efectos no incidieron mientras la inflación no se disparó.
Esos yerros son la Descentralización de Claromecó, por la cual a la localidad se gira tres veces más dinero que el que recauda, -un déficit anual de $ 1.500.000-; y la incorporación de unos 400 empleados.
Si se aumenta un 50% el número de agentes pero se mantiene el porcentaje destinado a sus sueldos en el presupuesto, el desequilibrio es una consecuencia lógica.
Creo que hay una sola salida para superar esta crisis municipal.
Intendente Sánchez, todos queremos que le vaya bien, porque de ser así nos irá bien a todos, pero entiendo que es la hora de que vuelva a las fuentes y pida ayuda a quién demostró saber timonear un barco en la peor tempestad.
Sáquese de encima al entorno que lo aleja del partido Movimiento Vecinal y hágase asesorar por Aprile.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.