sábado 13 de diciembre de 2008

DESPOLITIZAR LA POLICIA

Ante un pico delictivo que por su cualidad, -hubo varias muertes en pocos días en ocasión de robos-, impactó muy fuerte en la gente, el Gobernador Scioli, se decidió a tratar de encausar una de las dos aristas sobre las que tiene competencia en esta problemática que es mucho mas compleja de lo que se supone.
En esta editorial nos vamos a ocupar de las resoluciones que el primer mandatario bonaerense anunció que tomará para darle a la Policía Provincial algunas reglas claras de operatividad, básicas y necesarias para mejorar los resultados en la lucha contra el delito.
Scioli anunció que no se prorrogará la Ley 13.409 de Disponibilidad del Personal Policial, y eso está bien.
Esa Ley de Emergencia fue un desastre desde todo punto de vista.
Avasalló los derechos de los uniformados al negarles la legítima defensa, ya que permitía echar policías antes de que se pronunciara la justicia. De hecho, hubo muchos casos que pagaron justos por pecadores.
Y desde lo operativo, esa norma, -aplicada indiscriminadamente por el Ministro Arslanián, el que más arruinó a la Policía Provincial-, hizo que los mandos se diezmaran de tal manera que provocó vacíos en los cuadros conductivos, cargos que debieron ser ocupados por no pocos oficiales carentes de la experiencia necesaria.
La ley 13.409 fue, quizás, y por lo antes expuesto, la norma que, indirectamente, mas favoreció la labor de los delincuentes.
Está perfecto que se elimine la Ley que pone a la Policía Provincial en disponibilidad permanente, porque su existencia condiciona de hecho al policía. Y en un trabajo con este tipo de riesgos no se debe trabajar condicionadamente.
No se necesita de una Ley, -y mucho menos una como esta que es una caza de brujas con formato jurídico-, para sancionar a quienes en su función de policías actúan mal. La Justicia tiene todos los elementos para descubrir a los uniformados que incumplen con su deber, y sancionarlos como corresponde.
Otra cuestión, aunque menor comparada con la antes mencionada, es la vuelta al escalafón tradicional en la Policía. El hoy Capitán volverá a ser Comisario y la Estación Policial deberá llamarse Comisaría.
Estos cambios de nombres formaron parte de las reformas basadas en copiar del primer Mundo banalidades en vez de imitar lo que se necesita.
Por ejemplo, se trajo acá la denominación escalafonaria de EEUU, algo que no mejora nada, pero no se le brindó a nuestros policías el equipamiento y la capacitación que si tienen sus pares de Norteamérica; algo fundamental en la lucha contra la delincuencia.
Esperemos que de una buena vez, el Gobernador entienda que debe existir una política de estado para la policía, pero que no se puede insistir en la politización de la fuerza; una politiquería teñida de demagogia que casi destruyó a la institución policial, dandole a los delincuentes un hándicap que, obviamente, no desaprovechan.
En el plano local, cerramos otro año complicado en materia de inseguridad con algunos datos positivos.
En los últimos días, el accionar conjunto y decidido de las fuerzas policiales de Tres Arroyos logró esclarecer varios ilícitos y detener a delincuentes.
Es cierto que falta mucho por hacer; pero el trinomio compuesto por el Comisionado Otero; el Jefe de la Policía Comunal, Garrido, y el Jefe de la Estación Policial, Fraihaut, está dando resultados.
El Intendente también parece que ha modificado su actitud, y ahora en vez de atacar a la justicia, presta más atención en su obligación como Jefe político de la Policía Comunal.
Carlos Sánchez acaba de ordenar la compra de cuatro patrulleros para sumarlos al parque de vehículos destinados a las recorridas preventivas. Sánchez hizo bien. Esta compra no es un gasto, sino una inversión y una señal para una comunidad asolada por el creciente delito.
La única duda que esto me plantea es que esos vehículos estarán conducidos por un agente municipal, no por un policía, ya que el uniformado irá de acompañante.
Entiendo que es un riesgo tener en un patrullero a un empleado municipal que no está capacitado para actuar ante el imprevisto que pueda surgir con delincuentes; más allá de que esos móviles no serán de interceptación, sino de alerta temprana.
A la creación de un Consejo de Seguridad Regional, que tiene como objetivo coordinar acciones interdistritales contra la delincuencia, se suma otro dato alentador: Un foro de seguridad conciente de que debe volver a las fuentes y ser un controlador de la policia basado en los planteamientos que la población hace a través de él.
Ojala que en 2.009 todos los mecanismos que mueven el aparato preventivo policial funcionen, haciendo que el delito baje en todos los aspectos, pero fundamentalmente, en aquellos casos donde los delincuentes tienen contacto directo con las víctimas. Cómo los asaltos pesadillas a los ancianos; que van como 100 casos y aún no hay un solo detenido ni ilícito esclarecido.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.