sábado 14 de febrero de 2009

DEMOCRACIA O AUTOCRACIA ?

Los antiguos Griegos inventaron la Democracia, que significa “Gobierno del Pueblo”.
En Argentina el sistema delegativo democrático es representativo y republicano; es decir, que la población no gobierna por si, sino a través de sus mandantes en poderes independientes: el Ejecutivo y el Legislativo.
Localmente, el primero lo encarna el Intendente, mientras que el legislativo se corporiza en el HCD, que debe ser la institución más representativa del electorado, compuesta por mayoría y minorías.
En los últimos días hubo tres hechos demostrativos que en Tres Arroyos la forma de gobierno democrática no es tal.
El primero surge con la planificación en materia de seguridad, la que, pese a ser Tres Arroyos un distrito donde la Policía Comunal obliga a tener un plan elaborado por el municipio, los concejales jamás logaron que el PE se lo presente para su consideración.
Claromecó se levantó contra una ola delictiva. Con total derecho, vecinos, comerciantes y turistas pidieron medidas para revertir la situación y hacer que la localidad vuelva a ser un lugar tranquilo; que era, en sí, su principal valor agregado a la playa.
La solución fue la del fusible: relevar al Jefe Policial, Teniente Primero Ayuza. Pero la realidad es que Ayuza disponía solo de 21 policías, es decir 7 efectivos por cada tercio laboral. Exiguo número que se reduce al menos en otros dos agentes que deben quedarse en la Estación Policial para custodia y cuestiones administrativas.
Pregunta: Cinco policías, pueden patrullar eficazmente a un Claromecó y un Dunamar que en el verano aumentan hasta diez veces el número de su población ?
Esto muestra a las claras que el Plan de Seguridad Preventivo es ilógico, y que si los concejales lo hubieran analizado previamente podría haberse subsanado un error operativo que, a las pruebas nos remitimos, favorece a los delincuentes.
El otro caso emblemático de poder ejecutivo absolutista ocurre con la reforma de la Plaza San Martín.
Un accidente en la primer cuadra de Lucio V. López demostró el trastorno que significa cerrar las calles internas del paseo público.
El hecho determinó que se tornara intransitable la calle donde ocurrió, y como ya no existen los pasajes internos de la plaza no había forma de evacuar al tránsito. Los vehículos que pasaron antes del corte en Moreno y 1.810, terminaron doblando en “U” para retomar Moreno, y terminar compartiendo la mano con los que venían por calle Betolaza y no podían seguir por Lucio V. López.
El congestionamiento que vimos en un día de verano, con poco movimiento, puede ser un caos absoluto en tiempo de clases. Y la forma en que se produjo el accidente del jueves demostró que el argumento del ejecutivo de que un carril más de circulación suplirá a los pasajes internos del paseo público no es real en la práctica.
El tema de la reforma de la plaza principal nos lleva al tercer hecho demostrativo del totalitarismo gobernante que nos afecta a todos.
Por Ley Orgánica de las Municipalidades, la reforma de la Plaza San Martín debió ser considerada previamente al inicio de las obras por el HCD. No se hizo porque el Ejecutivo entiende que en la norma que debe respetar no figura la palabra pasaje. Esto no es nuevo; ya ocurrió con la interpretación de la Ley en cuanto a la creación de la primera descentralización de Claromecó, a la que el Tribunal de Cuentas obligó a rehacer; o la negación de uso a la ordenanza de la Carrera Profesional Hospitalaria, que llevará a un juicio millonario contra el erario municipal.
El problema radica en que fue el propio Presidente del Legislativo, Ricardo Ravella, quien públicamente defendió la actitud de Carlos Sánchez para desconocer las atribuciones de los ediles.
Es muy preocupante que el titular del Concejo Deliberante desconozca las responsabilidades que le competen al cuerpo que preside; pero peor aún es si cometió lo que el concejal Dello Russo lo acusa.
El Presidente del bloque “Movimiento 8 de Octubre” afirmó que Ravella ignoró su pedido por nota para analizar con el cuerpo colegiado la creación de una comisión legislativa que controle las obras del Plan Federal, y que le pasó la idea al Ejecutivo, quién terminó creando una comisión con mayoría propia, e invalidando así cualquier posibilidad de fiscalización real.
Si es tal cual lo cuenta Dello Russo, el Presidente del Legislativo cometió una falta institucional muy grave.
Cómo conocemos la hombría de bien de Ricardo Ravella, esto nos sorprende mucho mas que si una actitud de este tipo se produjera en el Ejecutivo, donde ya es moneda corriente.
Este episodio, que jamás puede volver a ocurrir, debería obligar a que el HCD defina normas de convivencia a cumplir, y entender de una vez por todas que son un poder independiente del Ejecutivo.
La Autocracia es la forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la Suprema Ley.
El Intendente puede intentar ejercer su cargo autocráticamente, pero solo lo puede lograr si los Concejales se lo permiten.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.