domingo 8 de febrero de 2009

PRECISIONES SOBRE OBRAS

La Prensa va obteniendo datos sobre las obras que se ejecutarán en Tres Arroyos en el marco del Plan Federal de mejoras; las que totalizan un presupuesto de 130 millones de pesos.
La reconversión lumínica es un caso especial, porque no formaba parte de las obras que llevó para pedir el Intendente a su reunión con la Presidente de la Nación. Fue la propia Cristina de Kirchner quien se lo sugirió a Carlos Sánchez, atendiendo que una buena iluminación pública mejora la prevención del delito.
La obra se incluyó y se dispuso que se haga en dos etapas.
La primera consistirá en cambiar las luminarias sobre las avenidas centrales y las periféricas, que en el caso de Almafuerte también comprenderá la sustitución de los postes del tendido eléctrico.
En todos los casos se cambiarán las actuales lámparas por 630 nuevos artefactos de 250 watios de sodio, que, -por ser de última tecnología-, determinarán una mayor intensidad lumínica con una disminución del consumo. La idea cierra por donde se la mire.
La segunda fase apunta a optimizar la iluminación pública en los barrios mas alejados del centro. Allí también se reemplazarán las lámparas y en muchas de las cuadras se colocará por primera vez un sistema lumínico de este tipo, lo que complicará el accionar de la delincuencia, hoy amparados en una cuasi-oscuridad.
Creemos que esta segunda etapa debió ser la primera, ya que es más importante llevar la luz donde no la hay que cambiar la ya existente.
Pero esto, y el hecho de que las lámparas se reconvierten a sugerencia de la Presidente, muestran que el Intendente Sánchez no consideraba a la mejora en la iluminación pública como un factor importante en su plan preventivo contra la inseguridad, si es que tal plan existe.
Donde el jefe comunal sigue mostrando gran interés es en dotar de todo tipo de avances a la Avenida Ituzaingó, lugar de desarrollo de la Fiesta Provincial del Trigo; ya que la Municipalidad invirtió un buen dinero aportado por los contribuyentes tresarroyenses para que, -cómo contratista-, CELTA instale lámparas de mercurio halogenado de 400 watios en la zona del escenario.
Porque para Carlos Sánchez una cuadra que se utiliza tres noches al año tiene prioridad absoluta en tiempo de ejecución e inversión de dinero público que cualquier otro punto de la ciudad, -incluidas las zonas donde el delito más actúa-, es la pregunta del millón.
Otra de las obras, que en este caso no forma parte del paquete K pero que ha suscitado polémica, es la remodelación de la Plaza San Martín, financiada con fondos provinciales.
El Secretario municipal de Obras Públicas, Roberto Aranegui, brindó precisiones sobre el proyecto en una entrevista con Radio 3.
Confirmó que igualmente habrá una calle interna en el paseo público, la que servirá para que los vehículos que transiten por Rivadavia hacía Belgrano puedan doblar hacía San Martín.
Ese retome será fundamental cuando se una la plaza con la dársena frente al Palacio Municipal.
La segunda fase, que comenzaría tras inaugurar la primera, -el 24 de abril próximo-, consistirá en la terminación de los sistemas de riego e iluminación, y el achicamiento del contorno para liberar otro carril de tránsito. También se prevé establecer estacionamiento a 45 grados en las calles Colón, Betolaza, Lucio V. López y Sarmiento.
Estas dos últimas cuestiones nos vuelven a plantear interrogantes sobre su funcionalidad en las horas pico, que son las de ingreso y egreso a los establecimientos educativos ubicados en ese sector.
Primero, el hecho de que el nuevo carril recién se liberará al tránsito a mediados de año, varios meses después del inicio de clases. Y segundo que con el estacionamiento a 45 grados se logrará ubicar a muchos mas vehículos, pero la maniobra para salir provocará una invasión sobre los carriles de circulación creando otro problema de congestión y potenciales accidentes.
Una consideración final para la creación de una comisión de control de las obras del Plan Federal. Esto pareciera ser una jugada política para deslindar las responsabilidades del Departamento Ejecutivo.
Recordemos que ya existió algo similar con el Plan Federal Uno y sus observaciones fueron totalmente ignoradas por el Gobierno Municipal.
Esa comisión evaluadora es el mejor pretexto que tiene Sánchez para trasladar culpas por eventuales fallas de fiscalización; tarea que le corresponde exclusivamente al municipio.
Si las obras salen mal, el Intendente podrá decir: “Bueno, acá había una comisión que no cumplió con su función de control”.
Quienes propusieron crear esta comisión fueron los concejales del bloque hoy llamado “Movimiento 8 de Octubre”; los mismos que desde el 10 de diciembre de 2.007 aprobaron todo lo que el jefe comunal quiso.
Quizá sea casualidad. Aunque la casualidad en la política, es la mejor forma de intentar explicar las causalidades.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.