viernes 6 de marzo de 2009

CONCILIAR POR CONFRONTAR

La confrontación extrema que el año pasado enfrentó al Campo con el Gobierno Nacional por la aplicación de las retenciones móviles dejó un saldo negativo en lo económico en particular para el sector y los pueblos que se nutren de él, pero, sobre todo, en lo anímico para toda la población del país en general.
El 2.008 fue un año desgastante; en donde sobreabundaron las posiciones irreductibles y las altisonantes declaraciones mediáticas.
Los Argentinos, ya sea la minoría participante como la mayoría expectante, aprendimos que eso no solo no resolvió nada sino que hizo perder mucho tiempo para que la máxima instancia delegativa institucional del país, -el Poder Ejecutivo Nacional-, y la principal producción de la nación, -el sector agropecuario-, pudieran arribar a los acuerdos que permitan reactivar al rubro productivo, afectado por una combinación de efectos perjudiciales.
Con beneplácito vemos que este año las posturas cambiaron.
Desde la Presidencia de la Nación se observa una apertura al diálogo que es fundamental para lograr consensos; mientras que desde la dirigencia rural se ve una actitud institucional mas madura.
Mas allá de un algún hecho individual fuera de lugar, el conjunto de las directivas de Federación Agraria, Confederaciones Rurales Argentinas, -que incluye a Carbap-, Sociedad Rural y Coninagro, dan muestras de una propensión al diálogo que ayuda sobremanera a bajar las tensiones y vislumbra posibles soluciones de corto plazo.
Consensuar no significa resignar posiciones. Todo lo contrario, es en esos espacios de diálogo donde las partes pueden defender con fundamentos convincentes sus posiciones.
Hacemos votos para que el Gobierno Nacional cumpla con lo firmado con las entidades agropecuarias y que la dirigencia rural logre comunicar con la fluidez y claridad necesaria a sus bases para evitar malentendidos que puedan complicar el proceso de acuerdos consensuados iniciado hace dos semanas.
Este es un año complicado por los efectos de la crisis económica mundial, que, obviamente, también repercute en Argentina.
Y es por ello que todos, sea en el nivel que sea, debemos establecer un pacto de convivencia para ayudarnos hallando soluciones conjuntas para los problemas que ya surgieron o se van a presentar.
Todo puede resolverse por la vía del diálogo.
Este 2.009 debe ser el año que debemos cambiar la destructiva confrontación por la edificante conciliación.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.