viernes 20 de marzo de 2009

TEMAS TAPADOS

Paradójicamente, los temas a los que mas se dedican los medios de comunicación, sobre todo los de alcance nacional, son los que menos importan a la gente común.
Vuelve a presentarse una disociación de realidad entre lo que es la temática abordada por la opinión publicada con lo prioritario que le preocupa a la población en su vida cotidiana.
Hoy, las grandes coberturas apuntan a la puja entre el Gobierno de la Nación y la inconsistente oposición, -basada en el adelanto de las elecciones legislativas-, y la confrontación que ya lleva un año de desgaste entre el Estado central y el campo por las retenciones aplicadas a cereales y oleaginosas, -sobre todo a la soja-.
Pero, en realidad, al habitante promedio de este país el tema que mas le preocupa es el de la inseguridad.
Una problemática que muy rara vez aborda mediáticamente el Gobierno Nacional, salvo en contadas ocasiones y para deslindar responsabilidades en las administraciones provinciales. Cómo aquella frase reciente de Néstor Kirchner en un acto del Partido Justicialista que preside, cuando le sugirió al Gobernador Daniel Scioli, -allí presente-, que limpiara la policía bonaerense.
Hay cosas de las que se puede prescindir y seguir viviendo mas o menos dignamente, pero si uno no tiene la certeza de que cuando sale de su casa a trabajar va a llegar con vida, o le robaron el auto, o cuando vuelve a su hogar se encuentra con su vivienda saqueada, se está en la peor de las situaciones.
Nuestra historia nos muestra que en este país vivimos mucho tiempo con la imprevisibilidad económica y, cada tanto, con la laboral, pero ahora convivimos a cada instante con el miedo de que nos roben, violen o maten.
Y no hay respuestas ante ello.
Cuando se reclama, la Policía dice que no tiene ni efectivos ni patrulleros y culpa a la Justicia de liberar a los delincuentes que atrapa para volver a robar; el Poder Judicial afirma que le falta personal e infraestructura y que debe excarcelar porque las Leyes los obligan a hacerlo, y el Congreso, que legisla, solo lo hace mal y de apuro cuando la presión social-mediática lo obliga, como en los tiempos de Juan Carlos Blumberg.
Sirvió para algo esas modificaciones a las leyes penales hechas a las apuradas para satisfacer a la urgencia del momento ?
A la vista está que no.
Otra cuestión preocupante es el evidente aumento en la tasa de desempleo, -que en las épocas de bonanza descendió mucho- y el crecimiento exponencial de los trabajadores en negro.
Estamos en una época de crisis endógena, por problemas internos político-sectoriales, y exógena, por la crisis económica mundial, y que se traduce en despidos o suspensiones de turnos.
Sin embargo no se ve que se apliquen medidas coyunturales de emergencia para sostener el empleo. Por ejemplo disminuir al máximo posible la carga que se aplica a los dadores de empleo.
Es demasiado, y sobre todo, para épocas tan críticas como esta, lo que el Estado Nacional les cobra a los empleados por cada uno de sus empleados.
En el estado permanente de emergencia económica en la que los legisladores aprueban que estamos desde hace años, debería figurar esto como salvataje a la ocupación sustentable.
La inseguridad generada por el creciente e irrefrenable delito y la imprevisibilidad para mantener la masa laboral, son, -junto a la inflación que achica la capacidad de compra-, los temas que mas preocupan a la gente, sin embargo, parecen no estar en las agendas de los políticos; ni de los ejecutivos en función de gobierno, ni de los partidos de la oposición que deberían tenerlas como caballitos de batalla.
Esperemos que la clase política logre mirar un poco mas allá de su nariz, para ver las necesidades de quienes tienen que representar y actúen en consecuencia.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.