Con la victoria del 23 de octubre, Carlos Sánchez no solo se impuso en las elecciones que le aseguran sumar un tercer mandato a su serie de gestión; además, completó un 2.011 repleto de pujas ganadas; tuvo triunfos partidarios, institucionales, y hasta de tipo personal.
Pero del análisis fino de los números del último comicio aparecen realidades que, en el fervor de la victoria, pasan desapercibidas.
Para observar esto haremos un comparativo de las últimas tres elecciones ejecutivas.
En 2.003, cuando Sánchez gana por primera vez el derecho a ser Intendente, logra 12.105 votos, lo que representó el 39,93 % de los sufragios positivos. En 2.007, cuando fue reelecto, tuvo su pico máximo de adhesiones, 18.251 votos, el 56, 53 % de los votantes. Y en la elección pasada, cuando logró la “re-re”, el jefe comunal recibió 17.667 votos, el 48, 10 % de los sufragios válidos.
En cuatro años Carlos Sánchez perdió un 8, 43 % de votos. Es una merma lógica por el desgaste de una administración tan prolongada. Y es probable que si Sánchez fuera alguien con menos llegada a la gente desde el llano, el porcentual por las flaquezas de su gestión en el tiempo hubiera sido de dos dígitos.
En cuanto al PJ, recordemos que en 2.003 la candidatura a Intendente de Rogelio Varese logró 5.888 votos, el 19,93 % de los sufragios. En 2.007 la postulante era Graciela De Leo y obtuvo 8.373 adhesiones, un 25, 94 % del total. Y hace pocos días, a Nicolás Ambrosius lo acompañaron 11.786 votos, un 32, 10 % de los electores.
Donde más se observa el declive inter-elección ejecutiva del MV es en la distribución de cargos. Hace cuatro años el oficialismo ganó seis Concejales y renovó todos los Consejeros Escolares. Ahora, mientras el oficialismo perdió un Concejal y un Consejero Escolar, el Frente para la Victoria ganó tres Concejales y obtuvo, después de una década, una Consejera Escolar.
Sin obviar la importancia de la unidad de la casi totalidad del Kirchnerismo local, lo mencionado, y, sobre todo, el comparativo con la elección legislativa del 2.009, con respecto a la cual éste año se logró aumentar un 144 % el número de votantes, hacen de Nicolás Ambrosius el primero en la lista de precandidatos a Intendente del Frente para la Victoria para 2.015.
El avance vecinalista sobre CELTA es visto por muchos como una revancha política post-electoral. En el marco de éste análisis nos surge ésta pregunta: es una factura contra Niky por la elección a Intendente pasada, o un freno para la siguiente ?
Obviamente, habrá otros anotados como postulantes a jefe comunal por el FPV. Y la renovación de las autoridades del Partido Justicialista el año venidero será un escenario anticipado de definiciones; pero que puede tener un aperitivo interesante dentro de un mes y medio cuando cuando asuman los nuevos ediles. Los Kirchneristas se juntarán en un solo bloque, o se dividirán en dos bancadas, una de K críticos y otra de K ortodoxos ?
En cuanto a la elección del radicalismo local, quienes en dos años perdieron la mitad de los votos, -de 6.447 bajaron a 3.301-, era algo previsible y que anticipamos cuando Ricardo Alfonsín cerró el acuerdo con el peronista De Narváez.
Lo pactado entre ideologías diametralmente opuestas provocó el voto bronca, derrumbando la labor de los radicalismos de base, como el de Tres Arroyos. A los locales los privó de sumar ediles, pero en otros distritos fue peor, porque buenos Intendentes perdieron sus cargos.
Es tarea de los correligionarios del interior forzar un cambio de los desgastados nombres en las seculares estructuras cerradas, que definen estrategias con acciones individualistas que solo restan, para lograr que los radicales vuelvan a votar a radicales.
Pasó la elección 2.011. Pero en Tres Arroyos, parece que la campaña para el próximo comicio acaba de comenzar.
Hasta la próxima.
Marcelo N. Mouhapé Furné.
sábado 29 de octubre de 2011
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