sábado 19 de noviembre de 2011

CON LOS CHICOS NO

Por segunda vez éste año, venganzas por cuestiones de adultos se cobraron la vida de niños.
A fines del pasado mes de agosto el crimen de Candela Rodríguez, de once años, conmovió al país.
Y cuando nos enteramos de las situaciones que conformaban el entorno de la nena, en la editorial titulada “La sociedad de las muertes evitables” nos preguntamos si no debería haber un programa estatal asistencial para los chicos con padres detenidos, a fin de evitar que los niños sean muertos en ajustes de cuentas?
Ahora la víctima inocente es Tomás, un nene de nueve años asesinado a golpes en la cabeza en Lincoln.
El Fiscal entiende que el autor material del hecho es la ex pareja de la madre, Adalberto Cuello, quien culpaba a la criatura de ser el factor desencadenante de su separación con la mujer con la que tiene un bebé.
El caso de Tomás muestra una falta de compromiso comunitario, que contribuye a que éste tipo de crímenes, o situaciones no tan extremas pero si violentas, sucedan.
Ni bien desapareció el nene, en Lincoln comenzaron a brotar dichos de vecinos que sabían del infierno que vivía ese chico con su ex padrastro; pero, sin embargo, nada se hizo para proteger a un niño que avisaba que necesitaba protección.
Remarcamos ejemplos de esto:
A la kiosquera,- a quien a diario compraba turrones-, Tomás le contaba que la ex pareja de su madre siempre lo maltrató y seguía haciéndolo.
Testigos aseguran que el viernes pasado Cuello fue a la salida de la escuela para insultar al pequeño.
El tío afirmó que “el nene temblaba cuando veía a éste hombre”, y la madre señaló que “me amenazó diciendo que si él no podía ver a su bebé, ella tampoco vería más a su hijo”.
Su familia en particular, y gran parte de la población de Lincoln en general, sabían del calvario que padecía Tomás, y conocían la clase de persona que era el imputado; pero, sin embargo, nadie actuó con la necesaria rapidez y firmeza para preservar su integridad física.
Hubo un tiempo, no tan lejano, que el matar a un niño era impensable; y hoy, en nuestro país, se suceden los crímenes donde hijos pierden sus vidas al ser tomados como prendas de enfermizas revanchas entre adultos.
El filósofo Francis Becon dijo: “Los hombres tienen miedo de la muerte, como los niños temen ir por la oscuridad.”
Cómo sociedad, tenemos que comprometernos para evitar que haya más Candelas o Tomás. Debemos actuar, para sacar a niños indefensos de la oscuridad que los rodea, y evitar así su muerte.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.