En la editorial anterior, -titulada “Palabras más hechos”-, señalamos la necesidad de que el Intendente traduzca en acciones su pedido al trabajo conjunto formulado al asumir su tercer mandato; y que podía hacerlo involucrando al Concejo Deliberante en una comisión tripartita para considerar el tema de los trabajadores municipales.
Las protestas de empleados de la Secretaria de Seguridad por la no renovación de un contratado, confirmó nuestro análisis.
Al municipio le asiste el derecho de no renovar un contrato; lo que se discute son los fundamentos de la decisión. Pero en ésta nota de opinión nos centraremos en lo que esto sacó a la luz.
El dirigente sindical Carlos Masciarelli denunció ante los medios que los inspectores que deben controlar el tránsito utilizan motos con frenos fallados, y que los vehículos oficiales carecen de la VTV.
Además, el municipal gremialista afirmó que el personal que cumple tareas en el edificio de calle 1.810 N° 465 está en riesgo de vida al no haber disyuntores de corriente y cables eléctricos sin protección. También paredes rajadas, techos y pisos en mal estado; y baños sucios, sin puerta y con inodoros sin tapa.
Que contradicción, la del gobierno municipal que al comercio y a la industria les aplica una tasa de seguridad e higiene, -la que ahora quiere aumentar en un 60 %-, y no brinda a sus propios empleados un ámbito laboral que cumpla con las exigencias de la Ley.
Y hablando del quinto aumento de las tasas que la administración Sánchez aplica en seis años, comparemos lo que se pagaba antes del primer tasazo del 2.005, lo que se cobra hoy, y a lo que se irán las contribuciones con el propuesto incremento.
En Servicios Sanitarios, donde en cada aumento se prometió que la suba se iba a destinar al arreglo de la red, pero los caños siguen reventando por toda la ciudad; y mientras el municipio asegura que los análisis muestran que el agua es potable, un vecino nos acercó uno que muestra lo contrario, el detalle es el siguiente:
A un usuario cuyo consumo está en el tercer rango, -entre 30 y 50 metros cúbicos-, entre 2.005 y hoy la tasa le aumentó el 182 %; y con la suba pretendida, -que para el ejemplo será del 47 %-, el incremento total para los seis años sería del 315 %.
En Servicios Urbanos, donde salvo en épocas preelectorales o previas a las subas de tasas, a los barrenderos no se los ve en forma frecuente, a un contribuyente domiciliado en el cuadrante de Plaza Pellegrini, con diez metros de frente y todos los servicios, entre 2,005 y hoy la tasa le aumentó un 233 %; y aprobando esta suba, -del 40 %-, el incremento total en seis años sería del 366 %.
Al estacionamiento medido se lo pretende aumentar un 100 %, el mismo incremento encubierto aplicado a quienes paraban por pocos minutos cuando se eliminó la tarjeta de media hora.
También subiría el 100 % la tasa de salud, área reestructurada; ahora habrá una Dirección Técnica del Centro de Salud, cuya responsable es la Doctora Capellari, y una Coordinación de salas barriales y unidades sanitarias de localidades a cargo del Doctor Giordano. Esto es lógico porque son muchas dependencias a administrar, y también es razonable separar los presupuestos para saber cuánto gasta cada nivel de prestación; pero lo que resulta irracional, es que tras haberse ampliado de semejante manera el Hospital, la oficina de Giordano se ubique en el edificio donde funciona la Secretaria de Seguridad.
A su vez, el aporte para el CRESTA tendrá otro reajuste.
Con respecto a la tasa a la hectárea, cuya recaudación se destina en gran medida, no toda, al mantenimiento de los caminos rurales, pasa algo muy particular. En 2.009, el ente descentralizado vial tenía un superávit tal que actuó como financista de la administración central a quien le prestó $ 1.500.000 para paliar el rojo del Hospital. Un año después necesitaba de una suba del 75 %, porcentaje que las entidades del campo forzaron bajar. Hoy, doce meses después, vuelven a pedir un aumento del 78 %, aunque se admite que la vial termina 2.011 con los números equilibrados. Si no hay déficit, que motiva un aumento que casi triplica el costo de la inflación real ?
Localmente, el año terminará con un gobierno municipal que, por mayoría o por unanimidad, -parcial o total-, aplicará la quinta suba de tasas en seis años.
Algún día volveremos a tener una administración municipal que racionalice sus erogaciones, en vez descargar siempre en los contribuyentes el peso de equilibrar el gasto excesivo, o el final de año con el impuestazo pasará a ser habitual en Tres Arroyos ?
Hasta la próxima.
Marcelo N. Mouhapé Furné.
sábado 24 de diciembre de 2011
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