viernes 27 de junio de 2008

COMBATIENDO AL INTERIOR

En la marcha peronista figura la frase “combatiendo al capital”.
Puede que en aquel entonces, -cuando los peronistas eran peronistas-, fuera una necesidad social ante la realidad del momento.
Hoy, lo real es que el principal capitalista es el estado nacional, que aplica, en muchos sentidos, -como el trabajo en negro o las jubilaciones exiguas por carecer de movilidad-, prácticas que en los tiempos del general, el peronismo peronista consideraba diabólicas en perjuicio de los descamisados.
La actual y la anterior gestión Presidencial, si vale la diferenciación, podría crear una canción partidaria propia; sobre todo teniendo en cuenta de que no son muy proclives a entonar la marcha peronista.
La marcha K debería tener como frase medular “Combatiendo al Interior”; porque, es eso lo que hacen a partir de las confiscatorias retenciones.
Comprobémoslo.
El movimiento económico de Tres Arroyos, de todos los rubros, depende en un 70% de los ingresos generados por el campo.
Hasta el 11 de marzo, -día en que se aplicó la famosa resolución 125 con la última suba de las retenciones y la imposición del esquema móvil-, la agricultura local era rentable, y, por ende, Tres Arroyos era económicamente sustentable.
Un análisis, tan pormenorizado cómo ilustrativo sobre como nos afectan las retenciones móviles , hizo la comisión integrada por los Productores Autoconvocados, Sociedad Rural, Federación Agraria, Cámara Económica y Municipalidad de Tres Arroyos.
En el se muestra claramente que, como distrito campo-dependiente, nuestro futuro en el corto plazo es deficitario.
Según ese informe será muy difícil producir para todos y casi imposible para los que arriendan, que no son pocos.
En este último caso, los datos son los siguientes para los tres principales cultivos de esta zona:
En trigo, durante la campaña anterior cada hectárea daba un margen bruto de 222 dólares. Hoy, las subas aplicadas y las retenciones móviles hacen prever que en la próxima campaña, ese mismo productor pierda por hectárea unos 58 dólares.
En girasol, la cosecha anterior arrojó una utilidad bruta de 224 dólares por hectárea, mientras que para la próxima, -debido a la resolución 125-, esa diferencia a favor se achicará a solo 6 dólares.
Y en soja, mientras que en la última campaña el margen bruto fue de 55 dólares por hectárea, gracias al aumento de las retenciones, se transformará en 37 dólares, pero de pérdida.
Está claro que la resolución 125 determinará que muchos pequeños y medianos productores, arrendatarios pero también propietarios, van a desaparecer.
Y esto provocará la desaparición de pueblos pequeños, éxodos a ciudades grandes, y un resentimiento general en las economías regionales, como la nuestra.
Hasta ahora, las reacciones políticas han sido muy pocas desde el interior.
Solo los Intendentes de Santa Fé, algunos del propio Frente para la Victoria , salieron a los medios nacionales a reclamar a viva voz que se deje sin efecto la confiscatoria medida que hizo que sus localidades, -en marzo con pleno empleo-, hoy parezcan pueblos fantasmas.
Y el resto de las autoridades político-institucionales, -ejecutivas y legislativas de los distritos agrodependientes-, donde están que no se escuchan?
Es normal, permitir que nos ahoguen, sin pegar ni un grito, o, peor aún, agradecer a los mismos que nos meten la cabeza debajo del agua, porque nos han tirado alguna migaja pagada por nosotros mismos?
Porque no sustituir a las retenciones no coparticipables, -ahora también móviles-, que solo engordan la caja política central, por un impuesto a las ganancias agrícolas bien escalonado, el cuál no solo asegurará cobrar con equidad en base a la escala productiva, sino a redistribuir en serio, ya que por ser un tributo coparticipable volvería en un porcentaje importante al lugar donde se origina la riqueza.
Y si esto no se logra, que prosperen iniciativas como la planteada en la última sesión por los concejales del Movimiento Vecinal local, basada en que queden en Tres Arroyos el 20% de lo que el estado central hoy se lleva de este distrito, unos 480 millones de pesos.
Nos quedarían 96 millones de pesos para hacer acá, equivalente a dos presupuestos municipales.
La ruta 72, presentada localmente como una justificación de las retenciones al campo, podría pavimentarse completamente en un año y medio si quedara acá ese 20%.
La pregunta es: que se aplaudió el jueves cuando se abrieron los sobres de esta obra?
A la paciencia de los tresarroyenses que la esperaron 40 años, o al estado nacional y provincial que en un acto político nos la viene a regalar, cuando en realidad su costo de ejecución ya lo pagamos 10 veces, solo desde 2.002, cuando se reimplantaron las retenciones?
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

sábado 21 de junio de 2008

CONVITE PARLAMENTARIO

El 7 de junio, en la editorial titulada “Barajar y dar de Nuevo”, anticipamos lo siguiente:
“Según información del ámbito gubernamental nacional, tras ver la masividad del acto de Rosario, y la elevadísima adhesión del comercio, la industria y los servicios al paro total del 2 de junio, la estrategia del Gobierno apuntaría a utilizar su mayoría legislativa para legitimar por Ley las retenciones móviles…”
Díez días después de este anuncio exclusivo a nivel nacional de este medio periodístico, la administración de Cristina de Kirchner envió al Parlamento el polémico tema que motivó cien días de paro agropecuario.
Es innegable, que esta decisión descomprimió el conflicto.
Pese a las siempre dolientes acusaciones de la Presidente contra el sector, a las que se sumaron las de su esposo, -el titular partidario-, el campo levantó el paro y los transportistas de cereales, -cesantes de hecho-, dejaron sin efecto el corte de rutas, para ver si la cosa se resuelve por la vía en donde debió comenzar esta historia.
Este convite que la Presidente le hace al Legislativo activa uno de los poderes ausentes en esta discusión, ya a estas alturas histórica.
Es que hasta el momento el conflicto Campo-Gobierno, al que se agregaron a lo último los transportistas de cereales, se ventilaba en dos poderes, uno de ellos extra-estadual.
El Poder Ejecutivo espadeba con el Campo solo a través de la Prensa. Hasta acá, el Congreso había sido inexistente, y el Poder Judicial no se metía en el fondo de la cuestión, que pasa por la Constitucionalidad o no de las retenciones.
Ahora, el epicentro de debate, -y esperemos que en este sí haya diálogo-, son las Cámaras Legislativas; ámbito donde se debe discutir la política tributaria federal.
Pero surgen nuevamente las dudas.
Para el Gobierno Nacional, el hecho de que el proyecto de Ley enviado al Parlamento repite el contenido de la resolución 125, -que impuso las retenciones móviles-, imposibilita modificarlo y solo se plantea la opción de aprobarlo o rechazarlo.
Las entidades ruralistas temen que la mayoría automática del Kirchnerismo implique que el Congreso reincida en una postura refrendataria del Ejecutivo, y sancione el proyecto sin cambiar una coma.
Y en esta coyuntura, ahora legislativa, queremos detenernos.
En la nota editorial del 10 de mayo, con el título “La Hora de los Intendentes”, señalamos que la única forma de resolver esta puja era a través del camino político. Y que ese sendero debía iniciarse desde los municipios hacía arriba, hacía el Gobernador y hasta llegar a la Presidencia.
Hoy, el envío del proyecto de ley sobre retenciones al Congreso salta la etapa distrital para situarse en las representaciones de provincias ante la nación.
Y esa “cuña” que el 10 de mayo mencionamos que debía meterse en el entramado K para destrabar esta controversia, hoy pasa a ser la única tabla de salvación para que el Campo logre retrotraer la cuestión al 10 de marzo, antes de la resolución 125.
Los dirigentes de las entidades y los productores autoconvocados deberán convencer a los legisladores nacionales, sobre todo a los que viven en distritos o en provincias agrodependientes, que el porcentaje de confiscación aplicado lleva a la quiebra a muchos chacareros, y, por efecto dominó, al resentimiento de las economías regionales del interior.
Un dato real, -que nada tiene que ver con los índices del INDEC-, grafica la brutal transferencia de dinero que se produjo en muy pocos meses desde el interior a la caja del estado central.
Cuando se sembró la última campaña de soja, las retenciones estaban al 28%, y hoy, cuando debe venderse, están al 44%, y gracias a la curva móvil famosa, ya orillan el 50%.
En el mundo, que productor, -de lo que sea-, puede seguir produciendo si durante el tiempo que le llevó elaborar su producto, la quita impositiva que se le aplica sube, en promedio, un 70%, y ciertos insumos básicos se le encarecen hasta un 500% ?
El Congreso de la Nación tiene la enorme responsabilidad de dirimir una cuestión fundamental para Argentina.
Que primará en las bancadas oficialistas, la conciencia de la representación ciudadana, o la disciplina partidaria ?
De la respuesta a esta pregunta, dependerá que este país se encarrile, y vuelva a la situación de casi-normalidad de la que nunca debió salir, o volver al caos de los sufrientes 100 días.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

viernes 13 de junio de 2008

ADMINISTRAR CAOS

Un poema folklórico Inglés dice:
Por un clavo se perdió la herradura.
Por la herradura se perdió el caballo.
Por el caballo se perdió al jinete.
Por el jinete se perdió la batalla.
Por la batalla se perdió el reino.
Conclusión:Por un clavo se perdió el reino.
Esa es la teoría del caos.
Una consecuencia de efecto dominó derivante de un episodio inicial, que al mismo momento que se masifica se desvirtúa.
Hoy, en el conflicto del campo, la mayoría de la población que no está involucrada en forma directa, ya no recuerda que reclaman, porque lo hacen, y, lo peor del caso, quien tiene razón.
Y eso tiene un porque.
Porque la estrategia desgastante y de propender a la confusión general del ejecutivo central, que siempre asumió el rol de rival del campo, dio sus frutos.
Lo primero que tiene que tener claro el campo es que ninguna confrontación se gana sin conocer al enemigo.
Y en más de tres meses, las entidades ruralistas han demostrado no conocer al Gobierno de la Nación. Por eso, éste los controló muy fácilmente.
Distinto es el caso de los chacareros autoconvocados. No son orgánicos, y por ende imprevisibles para un ejecutivo central que conoce demasiado el protocolo institucional de las entidades.
La administración K es confrontativa y aplica la censura ideológica sectorial. Lo hizo con los militares, también con la Iglesia Católica, y ahora lo hace con el campo.
Es evidente que a casi cien días de iniciado el conflicto, el campo perdió la primera batalla contra el Gobierno Nacional.
Todavía no perdió la guerra; pero esa victoria depende de que se replanteen la metodología de la protesta.
Entiendo que los productores continúen con la no comercialización de granos, porque tienen derecho a resolver sobre su producción.
Lo que no tienen derecho es a cortar el tránsito. Y es en esto donde deben entender que hoy no les sirve de nada quedarse en las rutas.
Por el contrario, al seguir en las carreteras, le son funcionales a la estrategia del caos provocante que conviene al Gobierno.
El Pueblo desabastecido, y con reposiciones escasas que impliquen importantes subas de precios, culpará, sin discriminar, a todos los que corten rutas.
Y es precisamente esa situación límite la que más le favorece al estado nacional que busca la división entre el campo y la ciudad.
Otra cosa que tienen que evaluar los chacareros es la necesidad de resocializar la protesta. Después de tanto tiempo y tanta confusión armada, se perdió la comprensión popular del reclamo, y el apoyo del común es algo vital como factor de presión ante el Gobierno.
Pero no se socializa el reclamo en el piquete de rutas 3 y 85, sino en el centro de la ciudad, a través del contacto directo con la comunidad.
Para ello, es imprescindible que coloquen una carpa en la Plaza San Martín; en la cual, sin molestar a nadie, se brinde información a la ciudadanía de que se trata la cuestión.
Es el lugar ideal para mostrarle al Pueblo, por ejemplo, que de este distrito se van 480 millones de pesos por año en retenciones, y que nada vuelve por ser un impuesto no coparticipable.
Aleccionen a los tresarroyenses urbanos de todo el bienestar que podríamos tener si ese dinero, o gran parte de él, quedara circulando acá.
En las innumerables entrevistas que este grupo radial les hizo a los productores en la 3 y 85, la respuesta constante fue: “este conflicto es muy dinámico, cambia a cada rato”.
Precisamente por eso, porque es muy dinámico, es que deben variar la metodología de protesta. Cambien el estático acantonamiento en la carretera por el activismo pacífico de la información pública personal en la carpa de la plaza principal.
El Gobierno Nacional es combativo, y se adapta mucho mejor a la administración del caos, que a gobernar un país en estado normal. No vayan a pelear al terreno que eligen ellos.
No hay peor cosa para un estado central belicoso y divisionista, que lidiar con un Pueblo que reclama con firmeza pero desde el pacifismo.
Al poderoso Imperio británico lo derrotó Ghandi. Es un ejemplo a imitar.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

domingo 8 de junio de 2008

BARAJAR Y DAR DE NUEVO

El corte de ruta total para los camiones de cargas aplicado por los transportistas de cereales, -que se quedaron sin trabajo por el paro del campo-, abrió una de las puertas del pasillo conducente a la mesa de diálogo, pero acrecienta el temor al desabastecimiento que significaría otra suba general de precios.
La administración K, -que incurrió en incontinencia verbal, ya que legitimó la medida de los camioneros independientes por entender que era un contrapiquete a los chacareros-, pecó de apresurada.
Y es que el corte de los transportistas es total, y por eso afecta la llegada de los insumos de todo tipo a los centros urbanos.
Lo que el estado nacional entendió como un factor de presión a favor, se le vino en contra como un boomerang.
Las entidades ruralistas adoptaron una decisión muy inteligente al resolver levantar el paro y volver a comercializar a partir de las 24 horas del domingo 8 de junio.
Con esto muestran al Gobierno el gesto de cesión de las posiciones irreductibles para volver a diálogo, y le transfiere a la Presidencia la presión pública que desea la resolución del conflicto.
El campo orgánico, -nucleado en las instituciones-, dio un ejemplo; pero ahora son los productores autoconvocados, los que se apostaron en las carreteras, los que tienen que actuar con el mismo grado de racionalidad.
No deben volver a cortar rutas.
Haciendo la aclaración de que interrumpir el libre tránsito siempre está mal, en la primera etapa del paro les sirvió para que el tema del campo se instalara a nivel nacional.
Pero en la segunda fase de la protesta ya generaba objeciones de otro sectores y en la tercera etapa, la medida estaba agotada en si misma.
Este tipo de acciones restrictivas hacia terceros han demostrado que no lograron ningún resultado como factor de coacción ante el estado confiscador, que pone al propio campo como el chivo expiatorio del Gobierno para culparlos por la creciente inflación, y que les hace perder el apoyo del común.
No es un dato menor para que los chacareros tengan en cuenta, el hecho de que cuando mas apoyo recibieron de la gente, fue cuando estuvieron a la vera de la carretera, pero sin cortar la ruta.
Debemos reconocer que el piquete de los productores locales, en rutas 3 y 85, además de apoyar rápidamente la decisión de las entidades en levantar el paro, fue de los que mas consideración tuvo para evitar cualquier posibilidad de desabastecimiento. Pero en otros puntos del país fueron virulentos.
Todo el país quiere que el campo arregle con el estado nacional, pero si la intransigencia de este último imposibilita acuerdos, los chacareros deberán idear nuevas formas de protesta, sin volver a coartar el derecho a circular.
La nueva situación creada por los transportistas acelera los tiempos de los planes del Gobierno Nacional, -elaborados por la cabeza partidaria-, y que buscaban dividir al campo y a la ciudad.
Según información del ámbito gubernamental nacional, después de ver la masividad del acto de Rosario y la elevadísima adhesión del comercio, la industria y los servicios al paro total del 2 de junio, la estrategia del Gobierno apuntaría a esto:
Utilizar la mayoría legislativa para legitimar por Ley la última suba y la aplicación de las retenciones móviles, evitando así eventuales acciones judiciales basadas en el incumplimiento Constitucional a la atribución del Congreso en la política de impuestos.
La eliminación del IVA a los alimentos, -devolviendo a la población un poder de compra del 21%-, y la del impuesto al cheque.
La irrupción de los transportistas cortando totalmente las cadenas de provisión, y la decisión de las entidades ruralistas de levantar el paro, puso al Gobierno en la obligación de mostrarse como siempre debe ser un estado, abierto y componedor.
Confucio dijo que “gobernar es rectificar”.
Y rectificar, no es sinónimo de debilidad sino de fortaleza interior.
Señora Presidente, los Argentinos esperamos un gesto de grandeza suyo.
No nos vuelva a defraudar.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.