sábado 28 de marzo de 2009

VOTO PENSADO

De la misma forma que todos somos dueños de nuestro silencio y prisioneros de las palabras que decimos sin pensar, somos rehenes sufrientes de nuestras propias acciones irreflexivas.
Uno de nuestros actos poco analizados es el del voto en los comicios para elegir nuestros representantes político-institucionales.
Las características del sufragio son las de individual y secreto, pero podría sumarse una nueva categoría: la del voto olvidadizo.
Ante la coyuntura aparece el masivo “Yo no lo vote”.
Nadie voto a Menem, ni a De La Rúa, ni a los Kirchner, pero todos ellos ganaron los comicios presidenciales.
El Gobierno Nacional acaba de lograr adelantar en cuatro meses las elecciones legislativas de este año. Y en ese acto legalizado en el Congreso surgen a la luz muchas cosas.
La primera es que llevar los comicios al 28 de junio no es un signo de debilidad de la administración kirchnerista. Todo lo contrario, es una muestra de poder. Un Gobierno Nacional sin poder no puede aprobar en tiempo récord y con holgura en los votos, modificar el cronograma electoral.
Aún con el desgaste por confrontar con el sector que más riqueza produce, el Estado Nacional se mantiene fuerte por dos razones.
Una es puramente política y se la da una oposición que es repetida, egoísta, poco comprometida y demostradamente incapaz.
Es repetida porque siempre están los mismos; como protagonistas directos o detrás de la escena mostrando actores secundarios de ocasión están los eternos armando divisiones partidarias o rejuntes aliancistas.
Es egoísta porque no deja espacios para la renovación dirigencial. Para perpetuarse en el poder los seculares jefes partidarios usan al actor mediático del momento. Hace unos años el personaje que podía traer agua para ese molino era Blumberg y ahora lo son los dirigentes del campo.
Es poco comprometida porque se la pasan hablando en los medios de presuntas irregularidades en función de gobierno pero denuncias concretas ante la Justicia no hay o son totalmente inconsistentes; y son expuestamente incapaces porque en seis años de Gobiernos K, no pudieron ni una vez ser capaces de anticiparse políticamente a las jugadas de la conducción Kirchnerista.
Pero además de la inocuidad opositora que termina fortaleciendo al oficialismo, -y esperemos cambie este año-, el principal factor de poder de todo gobernante radica en un acto íntimo nuestro: el voto.
Es irrelevante que las elecciones sean el 28 de junio o en octubre. La cuestión no está cuando se elige, sino en como votamos.
En general tomamos el acto de sufragar, no como el derecho civil que nos hace copartícipes responsables en la construcción de una nación, sino en una carga que cada dos años nos pesa llevar.
Somos electores responsables?
Las pruebas nos muestran que no, y no se refieren solo al comicio en sí, sino a todo el proceso previo, que tiene varias aristas pero un denominador común: el de la falta de un compromiso participativo.
Por ejemplo, cuando nos designan como autoridades de mesa, asumimos dispuestos formar parte del proceso mediante el cual se define nuestro presente y el futuro de nuestros hijos, o tratamos de encontrar cualquier pretexto para esquivar la responsabilidad ?Cuando criticamos porque los candidatos se repiten o las temáticas de oferta electoral están vacías de contenido, no nos preguntamos porque no participamos en lo partidario para que las propuestas de ideas y nombres sea diferente a la habitual ?En el cuarto oscuro, nos tomamos el tiempo para repensar lo que ya deberíamos haber analizado, o metemos la boleta completa para perder poco tiempo posible e irnos a disfrutar del domingo?
Al momento de elegir los candidatos al Concejo Deliberante, que es el cuerpo mas representativo de nuestro electorado, analizamos si los ediles que ya nos representan en sus respectivos partidos se preocuparon por nosotros, defendieron los intereses de la gente, presentaron proyectos y controlaron al ejecutivo, o votamos por costumbre, por historia, por contagio, o por bronca?
Descartes dijo: “Pienso, y luego existo”.
Pensemos, y luego votemos.
Porque puede llegar el caso de que si continuamos votando sin pensar, dejemos de existir.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

viernes 20 de marzo de 2009

TEMAS TAPADOS

Paradójicamente, los temas a los que mas se dedican los medios de comunicación, sobre todo los de alcance nacional, son los que menos importan a la gente común.
Vuelve a presentarse una disociación de realidad entre lo que es la temática abordada por la opinión publicada con lo prioritario que le preocupa a la población en su vida cotidiana.
Hoy, las grandes coberturas apuntan a la puja entre el Gobierno de la Nación y la inconsistente oposición, -basada en el adelanto de las elecciones legislativas-, y la confrontación que ya lleva un año de desgaste entre el Estado central y el campo por las retenciones aplicadas a cereales y oleaginosas, -sobre todo a la soja-.
Pero, en realidad, al habitante promedio de este país el tema que mas le preocupa es el de la inseguridad.
Una problemática que muy rara vez aborda mediáticamente el Gobierno Nacional, salvo en contadas ocasiones y para deslindar responsabilidades en las administraciones provinciales. Cómo aquella frase reciente de Néstor Kirchner en un acto del Partido Justicialista que preside, cuando le sugirió al Gobernador Daniel Scioli, -allí presente-, que limpiara la policía bonaerense.
Hay cosas de las que se puede prescindir y seguir viviendo mas o menos dignamente, pero si uno no tiene la certeza de que cuando sale de su casa a trabajar va a llegar con vida, o le robaron el auto, o cuando vuelve a su hogar se encuentra con su vivienda saqueada, se está en la peor de las situaciones.
Nuestra historia nos muestra que en este país vivimos mucho tiempo con la imprevisibilidad económica y, cada tanto, con la laboral, pero ahora convivimos a cada instante con el miedo de que nos roben, violen o maten.
Y no hay respuestas ante ello.
Cuando se reclama, la Policía dice que no tiene ni efectivos ni patrulleros y culpa a la Justicia de liberar a los delincuentes que atrapa para volver a robar; el Poder Judicial afirma que le falta personal e infraestructura y que debe excarcelar porque las Leyes los obligan a hacerlo, y el Congreso, que legisla, solo lo hace mal y de apuro cuando la presión social-mediática lo obliga, como en los tiempos de Juan Carlos Blumberg.
Sirvió para algo esas modificaciones a las leyes penales hechas a las apuradas para satisfacer a la urgencia del momento ?
A la vista está que no.
Otra cuestión preocupante es el evidente aumento en la tasa de desempleo, -que en las épocas de bonanza descendió mucho- y el crecimiento exponencial de los trabajadores en negro.
Estamos en una época de crisis endógena, por problemas internos político-sectoriales, y exógena, por la crisis económica mundial, y que se traduce en despidos o suspensiones de turnos.
Sin embargo no se ve que se apliquen medidas coyunturales de emergencia para sostener el empleo. Por ejemplo disminuir al máximo posible la carga que se aplica a los dadores de empleo.
Es demasiado, y sobre todo, para épocas tan críticas como esta, lo que el Estado Nacional les cobra a los empleados por cada uno de sus empleados.
En el estado permanente de emergencia económica en la que los legisladores aprueban que estamos desde hace años, debería figurar esto como salvataje a la ocupación sustentable.
La inseguridad generada por el creciente e irrefrenable delito y la imprevisibilidad para mantener la masa laboral, son, -junto a la inflación que achica la capacidad de compra-, los temas que mas preocupan a la gente, sin embargo, parecen no estar en las agendas de los políticos; ni de los ejecutivos en función de gobierno, ni de los partidos de la oposición que deberían tenerlas como caballitos de batalla.
Esperemos que la clase política logre mirar un poco mas allá de su nariz, para ver las necesidades de quienes tienen que representar y actúen en consecuencia.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

sábado 14 de marzo de 2009

NUMEROSO, CARO E IMPRODUCTIVO

Gracias a una ley provincial, los Concejales cobraran un porcentual por antigüedad para aquellos que tengan o hayan tenido un empleo público, en cualquiera de los estados nacional, provincial o municipal.
Incluye a docentes, médicos de hospitales públicos e integrantes de los gabinetes comunales, por ejemplo.
Esto tiene que ver con una situación planteada en varios municipios bonaerenses, en los cuales se pagaba esa bonificación por antigüedad sin que estuviera legislado.
Tal situación había motivado que el Tribunal de Cuentas efectuara las observaciones del caso e incluso imputara cargos a los responsables, ante lo que se generaron algunas causas judiciales porque se pretendía la devolución de esos pagos, lo que la misma ley sancionada por la Legislatura provincial también dejó sin efecto.
Esta Ley es un abuso para los bolsillos de los contribuyentes, al menos, desde dos puntos de vista.
Primero porque obliga a pagar hoy al Estado, -que financiamos todos-, un adicional por una antigüedad cumplida en un trabajo anterior al mandato conferido por el voto que están cumpliendo.
Y segundo, -al no exigir la devolución de lo cobrado por este concepto antes de ser consagrado por una Ley-, se viola lo expresado en el Código Civil en cuanto a que las normas legales
no deben ser de aplicación retroactiva.
Esta situación muestra que las Leyes solo tienen retroactividad para el beneficio de los integrantes de la clase política, -en este caso los concejales-, y no para el resto de la población. Lindo mensaje de igualdad de derechos para la comunidad que sostiene el sistema de representación política con sus impuestos.
Pero a lo general que esta Ley permite, no podemos escapar del análisis en particular de nuestro Concejo Deliberante, el cual los hechos lo muestran como “numeroso, caro e improductivo”.
Por qué numeroso?
Porque tiene 18 concejales para un distrito de 70 mil personas. Lomas de Zamora, con una población de 700 mil habitantes solo cuenta con 24 ediles.
Es cierto que el número en relación a la población lo determina una Ley; y, -pese a este nuevo golpe-, no perdemos la esperanza que nuestros representantes, algún día, modifiquen las normas para achicar el gasto político, no solo para cobrar más.
Porque nuestro Concejo Deliberante es caro e improductivo ?
Porque esto no lo define tanto cuanto gana un edil, sino por lo que producen los concejales en sus dos funciones: la de legislar y la de controlar como gasta el Intendente el dinero de los contribuyentes.
La realidad es que no cumple eficazmente ninguna de las dos cosas.
El Legislativo tresarroyense adolece de identidad funcional; salvo excepciones, muestran con sus actos desconocer sus atribuciones.
Por ejemplo, es deber de los ediles controlar que el Ejecutivo no malgaste los fondos públicos al invertir el principio de que “el beneficio de la cosa pública debe ser para lo general y no para lo particular”. Los concejales deberían estar para eso, no para ser jurados de belleza en la elección de una reina.
Otro ejemplo, nuestros legisladores comunales no deben inventar proyectos de ordenanza para que particulares se hagan cargo del mantenimiento de las plazas, sino para exigir al Intendente que mantenga los paseos públicos en condiciones, porque para eso la gente paga sus tasas.
Podríamos estar horas detallando casos en donde el Concejo Deliberante de Tres Arroyos incumple con su obligación de representación institucional de todo el electorado, porque en él están representadas la mayoría y las minorías.
El primero de abril, al iniciarse el período ordinario de sesiones anual, nuestros concejales tendrán la oportunidad de cambiar y demostrar al Pueblo que lo representan como corresponde. De ustedes depende dejar de ser actores secundarios para pasar a convertirse en protagonistas institucionales, como la Ley los obliga y los tresarroyenses esperamos que lo hagan.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.

viernes 6 de marzo de 2009

CONCILIAR POR CONFRONTAR

La confrontación extrema que el año pasado enfrentó al Campo con el Gobierno Nacional por la aplicación de las retenciones móviles dejó un saldo negativo en lo económico en particular para el sector y los pueblos que se nutren de él, pero, sobre todo, en lo anímico para toda la población del país en general.
El 2.008 fue un año desgastante; en donde sobreabundaron las posiciones irreductibles y las altisonantes declaraciones mediáticas.
Los Argentinos, ya sea la minoría participante como la mayoría expectante, aprendimos que eso no solo no resolvió nada sino que hizo perder mucho tiempo para que la máxima instancia delegativa institucional del país, -el Poder Ejecutivo Nacional-, y la principal producción de la nación, -el sector agropecuario-, pudieran arribar a los acuerdos que permitan reactivar al rubro productivo, afectado por una combinación de efectos perjudiciales.
Con beneplácito vemos que este año las posturas cambiaron.
Desde la Presidencia de la Nación se observa una apertura al diálogo que es fundamental para lograr consensos; mientras que desde la dirigencia rural se ve una actitud institucional mas madura.
Mas allá de un algún hecho individual fuera de lugar, el conjunto de las directivas de Federación Agraria, Confederaciones Rurales Argentinas, -que incluye a Carbap-, Sociedad Rural y Coninagro, dan muestras de una propensión al diálogo que ayuda sobremanera a bajar las tensiones y vislumbra posibles soluciones de corto plazo.
Consensuar no significa resignar posiciones. Todo lo contrario, es en esos espacios de diálogo donde las partes pueden defender con fundamentos convincentes sus posiciones.
Hacemos votos para que el Gobierno Nacional cumpla con lo firmado con las entidades agropecuarias y que la dirigencia rural logre comunicar con la fluidez y claridad necesaria a sus bases para evitar malentendidos que puedan complicar el proceso de acuerdos consensuados iniciado hace dos semanas.
Este es un año complicado por los efectos de la crisis económica mundial, que, obviamente, también repercute en Argentina.
Y es por ello que todos, sea en el nivel que sea, debemos establecer un pacto de convivencia para ayudarnos hallando soluciones conjuntas para los problemas que ya surgieron o se van a presentar.
Todo puede resolverse por la vía del diálogo.
Este 2.009 debe ser el año que debemos cambiar la destructiva confrontación por la edificante conciliación.
Hasta la próxima.

Marcelo N. Mouhapé Furné.